¿Quién fue John Egglen? por Eivert Caridad

snow-nbc-swedenEstoy casi seguro que la gran mayoría de los cristianos no saben quién fue Jhon Egglen. Veamos un poco su historia.

Egglen era un diácono que sería usado por Dios un 6 de enero de 1850, en Colchester, Inglaterra. Ese día una fuerte tormenta de nieve cayó sobre la ciudad, lo cual hizo que los líderes principales de la capilla metodista, ubicada en Artillery Street,  llegaran al culto dominical.

Ni el pastor, ni los ancianos, ni ningún otro líder pudieron asistir al culto. Ese día Jhon Egglen decidió que debía ir a pesar de la nieve. Caminó aproximadamente seis millas hasta llegar a la pequeña capilla. Al llegar se dio cuenta que era la única persona que podía presidir el culto, pues sólo habían 13 personas (12 creyentes y un visitante).

Egglen nunca había predicado un sermón, de hecho, no era un predicador, pues se trataba de un servidor laico. Ese día Dios cambiaría todo, incluso el destino de una ciudad, de una nación.

De los 13 asistentes se encontraba un adolescente  con hambre de ser transformado por Dios. Ese día Egglen predicó su primer sermón, el cual duró apenas 10 minutos. Se basó en Isaías 42:22, el cual dice:

 “Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.”

Como sólo había un visitante en la capilla, Egglen miró fijamente al adolescente y le dijo:

“joven, pareces miserable. Y siempre serás miserable en la vida y miserable en la muerte si no obedeces el texto; pero si lo obedeces ahora, en este momento serás salvo. “Joven, mira a Cristo Jesús, ¡Míralo!, ¡Míralo!, ¡Míralo! No tienes otra cosa qué hacer sino mirarlo y vivir.”

El joven fue tocado por Dios, y sintió la necesidad de arrepentirse de sus pecados, todo gracias a que Dios había usado a un humilde siervo laico, el cual nunca había predicado un sermón en su vida.

Es probable que nadie sepa quien fue Jhon Egglen, pero estoy casi seguro que todos los cristianos conocen a Charles Spurgeon, considerado por muchos como “El príncipe de los predicadores”.

Ese joven de 13 años era nada más y nada menos que Spurgeon, quien años más tarde se convertiría en un gran predicador. Sin duda alguna,  Jhon Egglen no sabía que ese domingo 6 de enero de 1850 sería usado por Dios para predicarle a un joven que le anunciaría el Evangelio a millones de personas en todo el mundo. Se dice que la gente viajaba de otros países para ir a visitar el Tabernáculo Metropolitano, iglesia donde cada domingo predicaba Spurgeon.

Lo cierto es que Jhon Egglen pasará a la historia como un héroe anónimo, desconocido por la gran mayoría, pero usado grandemente por Dios para predicarle a alguien que sí sería archiconocido por todos.

Reflexión 

No menosprecies ninguna oportunidad que Dios ponga en tu camino para predicar el Evangelio. No menosprecies cuando le tengas que predicar a unas pocas personas. Quién sabe si ese día nos visita una persona que será usada grandemente por Dios.

Hace falta más Jhon Egglen en nuestras iglesias hoy en día. Hombres y mujeres que salgan al paso cuando nadie más lo quiere hacer.

Eivert Caridad


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