Dependencia emocional #4 parte

¿Te esta sirviendo estas publicaciones? Hoy te entrego la ultima parte y tus comentarios son bienvenidos. ¡Buena lectura! y oro que seas libre de toda dependencia emocional en el nombre de Jesús.

Antes de comenzar a explorar los diferentes elementos para salir de la dependencia emocional, es necesario que nos tomemos de una verdad muy importante: No hay una fórmula que lleve a una vida transformada. La tendencia de toda una vida a formar relaciones dependientes no puede cambiarse siguiendo “diez pasos fáciles”. Jesucristo desea hacer una obra íntima y única en cada uno de nosotros por medio del Espíritu Santo. El cambio se producirá a medida que nos rindamos a El y que colaboremos con esa obra.

Las guías que aquí consideramos muestran modos en los que Dios ha obrado en las vidas de diferentes personas para sacarlas de la dependencia emocional. Algunas de las sugerencias se aplican a ser liberados de una relación específica mientras que otras atañen a quebrar líneas de conducta de toda una vida. Todas representan distintas facetas de una misma circunstancia: Terminar relaciones basadas en suplir nuestras necesidades, lo que nuestra vieja naturaleza pecaminosa nos demanda, y aprender a relacionarnos como “nuevas criaturas en Cristo” (2 Cor 5:17).

Comenzar por tomar un compromiso con la honestidad. Las dependencias son generalmente difíciles de superar por la decepción que crean. Esta decepción se quiebra cuando somos honestos con nosotros mismos, y admitimos estar involucrados en una relación dependiente y reconocemos los aspectos pecaminosos de la misma. Entonces estamos listos para ser honestos con Dios. No tenemos necesidad de ocultar nuestra confusión, nuestro enojo o cualquier otro sentimiento. Sólo necesitamos derramar nuestros corazones ante El, y pedirle que nos dé la disposición de obedecer y hacer su voluntad en esta situación.

El siguiente paso es ser honesto con otra persona. Podemos buscar a un hermano o una hermana maduro/a en el Señor y confesarle: “Mira, realmente estoy luchando con mis sentimientos hacia mi compañero/a en el grupo de evangelismo. Me estoy apegando mucho a él / ella. )Podrías orar conmigo al respecto?”. Si somos conscientes de maneras específicas en las que hemos manipulado circunstancias para promover esa relación dependiente, podemos pedir perdón por eso también. Cuanto mayor sea nuestra honestidad, mayor será la sanidad que recibiremos.

Al elegir a alguien con quien abrirnos, la mejor opción es un cristiano estable y digno de confianza que no esté emocionalmente involucrado en la situación. Esta persona puede interceder por nosotros en oración y hacer que le rindamos cuentas, especialmente si le damos la libertad de preguntarnos periódicamente cómo marchan las cosas. Debemos ser extremadamente cautelosos al expresar nuestros sentimientos hacia la persona de la que dependemos. He visto resultados lamentables cuando un/a hermano/a le ha compartido a otro: “¿Sabes?, me siento realmente atraído por tí; creo que me estoy tornando dependiente”. Un mejor primer paso es buscar el consejo y la oración de un pastor o un anciano de la iglesia antes de siquiera considerar hablar con la persona de la cual dependemos, e incluso entonces, debemos rogar a Dios que ilumine nuestras motivaciones al hacerlo.

Comenzar a separarse gradualmente de la persona. Hasta cierto punto hemos planeado nuestra vida alrededor de nuestro/a amigo/a. Por ejemplo, esto puede significar que vayamos a la misma iglesia. Dejar la iglesia sólo porque esta persona está allí no es la mejor solución. Debe existir una separación de todos modos, y eso puede ser que se junten solamente en actividades grupales. (Una vez más cabe aclarar que un matrimonio no debe tratarse de la misma manera que una amistad) Estar al lado de esa persona cuando no es necesario sólo prolongará el dolor y retrasará la obra de Dios en nuestras vidas.

También debemos dejar que Dios obre. Esto parece obvio, pero no es tan fácil como se cree. Si confesamos a Dios que estamos apegados a esta persona y que no hay nada que podamos hacer por nuestra cuenta, e invitamos a Dios a que venga y cambie nuestra situación, el Señor no pasará por alto nuestras oraciones.

Depués que mi amigo John hizo esta oración, descubrí que la gente comenzá a confrontarlo con sus relaciones dependientes, pero él aseguró tener todo bajo control. Luego su amigo decidió que comenzaría a asistir a otro estudio bíblico, y John encontró una “muy buena razón” para cambiarse al mismo. También se dio cuenta de que el Espíritu Santo le decía que se deshiciese de ciertos discos o cintas (aquellos que tenían “nuestra canción”), pero se mantuvo sin hacerle caso.

Si respondemos como John hizo, el resultado sería que pese a que le hemos pedido a Dios que obrara en nuestras vidas, (estamos haciendo todo lo posible para asegurarnos de que no lo haga! He aprendido, en primer lugar, que impedir que Dios quite a alguien de mi vida sólo produce una falta de descanso y una agonía más prolongadas. Colaborar con el Espíritu Santo hace que seamos sanados más rápidamente de esas relaciones.

Prepararse para el dolor y la depresión. Dejar una relación dependiente puede ser tan doloroso como atravesar un divorcio. Si nos permitimos sufrir por un tiempo, nuestra sanidad será más rápida. Si reprimimos nuestro dolor y nos negamos el tiempo para recuperarnos, cargaremos con una culpa y una amargura innecesarias. Puede que nos tornemos insensibles y que no respondamos emocionalmente, evitando aun las relaciones sanas, y que eventualmente nos preparemos para una futura relación dependiente. Cuánto mejor es permitirnos sufrir surante este período de “dejar ir” al otro. Algunas personas han dicho haber encontrado un especial consuelo en el libro de los Salmos durante este tiempo.

Cultivar otras amistades. Aun cuando sea difícil y produzca temor, y aunque no sea lo que queramos hacer, debemos dar el paso y desarrrollar nuevas amistades. Nuestros sentimientos mejorarán más tarde y estaremos contentos de haber invertido en las vidas de nuestros nuevos amigos. El Señor nos guiará a otras relaciones, El sabe exactamente las amistades que necesitamos para manifestar nuestras cualidades especiales y para limar nuestras imperfecciones. Descubrir la visión de Dios para las relaciones. Si amamos a otros como Dios los ama, querremos verlos hechos conformes a la imagen de Cristo. El Señor quiere resaltar las cualidades en nosotros que reflejan su carácter y los dones que hacen posible que hagamos su obra. Andy Comiskey, del Ministerio de consejería Desert Stream en Santa Mónica, California, dijo: “Esto puede parecer duro, pero nuestro deseo de ser disciplinados emocionalmente puede hacer o deshacer una amistad. Cuando cambiamos los mejores intereses del otro por nuestra propia necesidad, corremos el riesgo de perder esa amistad”. Si deseamos exclusividad con algún amigo, entonces nuestros deseos están en conflicto con lo que el Señor quiere. Debemos preguntarnos: “¿Estoy yendo a favor o en contra de Dios con esta amistad?”.

Comenzar a resolver los temas más profundos. La compulsión que nos lleva a formar relaciones emocionalmente dependientes es un síntoma de problemas espirituales y emocionales más profundos que necesitamos afrontar y resolver. Un análisis de nosotros mismos muy prolongado no es la manera más efectiva de descubrir esos problemas. Una forma de comenzar es poner todo delante de Dios en oración, diciendo: “Señor, sólo tú sabes qué es lo que me hace tan vulnerable a las relaciones dependientes. Muéstrame de dónde proviene esta necesidad y guíame para salir de esto”. La oración y el ayuno nos llevan hacia Dios y rompen ataduras como ninguna otra cosa lo puede hacer.

Otra manera efectiva es buscar el consejo y la oración de aquellos que Dios ha puesto como autoridad sobre nosotros. Para algunos, un largo período de consejería los ayudará a afrontar los aspectos de sus vidas que necesitan cambiar y ser sanados. Para otros, un pequeño grupo que se reúna regularmente para compartir las cosas profundas y orar será de una ayuda tremenda. Si somos humildes y honestos delante de Dios y de otros creyentes, creceremos en pureza, integridad y estabilidad emocional.

Prepararse para el recorrido. A veces la victoria nos elude porque nos preparamos para una batalla en vez de una guerra. Para vencer la dependencia emocional (ya sea una relación específica o una conducta de toda la vida) es necesario prepararnos para una larga guerra. Necesitamos conocernos a nosotros mismos, nuestras deblilidades, los tipos de personalidades que nos atraen, y los momentos en los que debemos ser especialmente cuidadosos. Necesitamos conocer a nuestro adversario, las mentiras con las que Satanás procurará tentarnos y cómo rechazarlas. (Incluso cuando estas nos parecen bien! Más que cualquier otra cosa, necesitamos conocer a nuestro Dios.

Debemos estar dispuestos a creer que Dios nos ama. Aun si no podemos sentir su amor, necesitamos levantarnos en fe y creerlo, y comenzar a agradecerle por eso. A medida que aprendamos de la persona de Dios a través de su Palabra, comenzaremos a dejar de lado esa imagen que tenemos de El como alguien cruel, distante o sin amor. Dejaremos de culparlo por los acontecimientos dolorosos del pasado, y nos daremos cuenta de que El se duele con nosotros por las consecuencias de la maldad de este mundo perdido. El está listo y dispuesto a sanarnos y transformar nuestras vidas. Una relación cercana con Jesús es el mejor lugar para refugiarnos de las dependencias emocionales.

¿Hay vida después de la dependencia emocional? Las dependencias son dolorosas y difíciles de superar, pero ayudan a darse cuenta de que esta condición es una de las enfermedades más curables conocidas por la humanidad. A menudo las personas son tan completamente sanadas de esta tendencia que no pueden siquiera concebir la idea de tener un pasado de dependencias emocionales.

La recompensa inmediata al renunciar a estas relaciones es la paz con Dios. Incluso en medio del dolor por la pérdida de alguien, experimentamos paz, alivio y gozo al restaurarse nuestra comunión con Dios. “Es como despertarse de una pesadilla” me dijo una mujer.

La paz con nosotros mismos es otra bendición que recibimos. Es mucho más fácil agradarnos cuando no estamos planeando y luchando por mantener una relación que sabemos que Dios no desea para nosotros. Cuando dejamos de lado una dependencia, ya no somos atormentados por el temor de perder la relación, y esto también trae paz a nuestro corazón.

Después de renunciar a una relación dependiente, descubrimos una nueva libertad para amar a otros. Como miembros del cuerpo de Cristo, cuando toda nuestra concentración y atención están enfocadas hacia un solo individuo, otras personas en nuestras vidas sufren las consecuencias, ya que no reciben la atención que Dios desea que les demos.

Los que han teminado relaciones dependientes descubren una nueva compasión y un deseo de cuidar a otros que no está basado en la atracción sexual o emocional. Encuentran que ya no son tan críticos con las demás personas y que están menos a la defensiva. Comienzan a notar que sus vidas están fundadas en la seguridad real de su relación con Cristo, y no en la falsa seguridad de una relación dependiente.

Por último, vencer las dependencias nos da la libertad de ministrar a otros. Sólo podemos guiar a otros adonde ya hemos estado dispuestos a ir nosotros mismos. Cuando ya no racionalizamos relaciones incorrectas, nuestro discernimiento se hace más claro. Las verdades espirituales se hacen más fáciles de comprender y de aceptar. Nos convertimos en vasos limpios, apropiados para que Dios nos use.

En nuestro deseo de permanecer libres de las dependencias emocionales, necesitamos recordar que escondernos de la gente no es la alternativa a este problema. La dependencia es una sutil (y altamente convincente) falsificación de las relaciones inmensamente ricas y plenas que el Señor desea que tengamos a través de El. Debemos recordar que Jesús no es cruel con nosotros, El quiere enseñarnos a amar a las personas de una manera santa, y sabe que esto lleva tiempo. Hay una batalla entre la carne y es espíritu en todas las áreas de nuestra vida, y las relaciones no son la excepción a la regla. Pero el Señor Jesucristo es aquel que está uniendo a su cuerpo, y quien nos ayuda a madurar y a crecer en El, y siempre estamos aprendiendo. Tengo confianza en que “…el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).

* Lori Thorkelson Rentzel es una escritora y redactora en San Rafael, California. Fue miembro del equipo de Love in Action, International, un ministerio de ayuda a aquellos cristianos que desean salir de la homosexualidad y de otros conflictos de identidad sexual. Ha dado talleres y seminarios sobre dependencia emocional y otros aspectos de las relaciones cristianas.

**Fuente y traducción por: Exodus Latinoamerica

*** Aca puedes leer la parte: numero uno, numero dos, numero tres.

 


8 responses to “Dependencia emocional #4 parte

  • Orlan

    Esta muy buen la serie de la “Dependencia Emocional” algo paso en mi vida hace años con una persona al quererla tanto pero cuando sabia que no era posible tuve que dejar eso y seguir el camino de Dios no fue facil, pero no sabia realmente como se llamaba eso al darme cuenta que se llamaba dependencia era como quitar parte de mii pero no era así mása bien se habia adherido algo a mí que no tenia que estar.

    Doy gracias a Dios por liberarme de ello y si en algun momento pase o pasere se que Dios es fiel y que no tengo que depender de nadie más que solo de Él, para Él y por Él..

    Bendigo este Blog y a los administradores y pido a Dios que los siga usando de una forma sobrenatural… :D

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  • Anonymous

    Excelente! Yo estoy en pleno proceso. Cuesta, duele, porque en mi caso este es un tiempo muy especial en mi vida y está siempre presente el temor de perder a esa persona. Pero Dios viene con su amor y nos ayuda a entregarle nuestras cargas a Él. Cuando entendemos que nuestro futuro está en sus manos y le pertenece, tenemos asegurada la victoria, ya que Él sabe lo que es mejor para nosotros. Y en su tiempo Él lo hará. Gracias por compartir estos artículos, fueron de mucha bendición y ayuda para mi vida!

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  • Jorge

    Ha estado buena la serie. Ma ha ayudado a entender algunas relaciones de mi contexto. Espero ver más artículos así.

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  • juanjo

    El sigilo con el que ingresan este tipo de relaciones a nuestras vidas hacen en muchas de las ocasiones creamos que todo sea normal o que el comportamiento sea apropiado pero esa pregunta central de la lectura calo mi ser y es Esta amistad hace q glorifique a Dios y no me desvie de el?? Un aspecto importante es q aveces nuestros problemas o miedos ocupan el primer lugar antes que Dios un analisis honesto de nosotros mismos delante de Dios nos hara libres de veras venciendo todo lo que Jesus ya derribo el consejo la ejercitacion espiritual son esa herramiienta q nos fortalecen en Jesus y tomar las armas y pelear con el por ddelante y vivir en victoria interesante ciclo de lecturas gracias por compartirlo me bendijo de veras Dios bendiga este blog

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