“No puedo borrarlo de mi mente…”

 

–          ¿Café expresso o capuchino?

–          Capuchino está bien.

–          Ok, bella vista’ ¿no?

–          Ho si…  (silencio)

No puedo borrarla de mi mente Edu, no es algo intencional.

–          ¿A qué te refieres?

–          Mi madre ha sufrido mucho por los arranques de carácter de mi papá, está muy lastimada. Quedo en el centro de la tensión donde él y ella me quieren hacer para su lado. Si me hago del lado de ella estoy frito, si estoy del lado de él igual estoy frito porque sencillamente lo toman como deslealtad.

–          Ya platicaste con tu Padre (Celestial) de esta situación.

–          Si pero sabes Edu, no siento a Dios. Creo que él está muy decepcionado de mí.  Me da vergüenza confesarte que hay áreas de mi vida que no le he entregado y a veces estoy bien pero tengo ese temor asfixiante de volver a caer. Es toxico andar esto en la mente. Pareciera que tengo dos personas dentro de mí. Una que me dice que no doy la talla y Dios está cansado de lo mismo, de cómo me comporto y otra que a lo mejor está interesado.

–          En tu decisión, en tu corazón está el decidir a quién vas a creer.

–          Si tienes razón, creo.

Lo que más me molesta es que yo he tratado de ser un buen hijo, no soy perfecto y realmente pareciera en vano vivir, haciendo lo correcto y para ellos no parece ser relevante sino que me dicen que no le encuentran sentido a que yo asista a una iglesia, que no es para mí.

–          ¿Cuál es tu motivación en el fondo? ¿La opinión de los demás o lo que tu Padre dice de ti?

–          Creo que he estado equivocado respecto a esto.

No sé, no te quiero aburrir con lo mismo pero no creo que mi papá cambie. Recuerdo como nos golpeaba a mí y a mi hermana, aun parece que escucho los gritos y las puertas tirarse y yo decir cosas que luego me arrepiento.

–          Ya veo. Sanaras… lo sé. Sabes, hay cosas que no las podremos entender, quizás hasta que estemos en su presencia pero muchas el tiempo las revelara como dijo Pablo. Gracias por abrir tu corazón.

–          Si definitivamente, sabes hablarlo me ha ayudado mucho.

–          Jesucristo es el mismo ayer hoy y siempre, me identifico mucho con esto que me has contado. Me sentía impotente, en mi caso mi papá nunca ha tomado, eso no fue su área pero el engañar a mi madre y meterse en problemas tan difíciles nos agotó toda la energía que teníamos. Es como tú lo miras. Comienza a mí mirar a tu familia, a tu madre y sobre todo a tu papá. Míralo como Dios lo mira, conforme a la imagen de Cristo, con un futuro  una esperanza como dice Jeremías 29: 11 Casi de memora uno puede saberse esos verso pero en realidad no creerlos. ¿Lo harías hoy?

–          Lo haré.

–          El no fallará. Él tiene el control.

–          (Sonríe) Tienes razón, Hablarlo me ha revivido la esperanza.

 

[*Esta conversación es ficticia pero basada en hechos reales]

 Y le pido a Dios, el glorioso Padre de nuestro Señor Jesucristo, que les dé sabiduría espiritual y percepción, para que crezcan en el conocimiento de Dios.  Pido que les inunde de luz el corazón, para que puedan entender la esperanza segura que él ha dado a los que llamó —es decir, su pueblo santo—, quienes son su rica y gloriosa herencia.

Efesios 6: 17-18

 


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