Mi peor enemigo

Hace poco estuve oyendo en mi iPod a mi pastor de alabanza predicando y recordé esta verdad eterna. Muchas veces nos preguntamos si realmente lograremos las cosas que Dios nos ha pedido, pensamos en los ataques del enemigo y lo mala que es la gente que nos rodea. Tenemos varios enemigos según la palabra y uno de ellos es Satanás, también el mundo y la carne.

De este último puedo dar con libertad la siguiente declaración: nada más cuesta que yo mismo. ¿Me explico? Tal vez tú digas: ¿Edu cuál es tu mayor reto? Yo soy mi mayor reto, mi peor enemigo está en mí. Es aquel que me dice lo que sé que no quiero hacer o no debo hacer. Muchas veces si lo quiero hacer aunque sea muy malo y grosero pero igual.

Cada día es un morir a mis deseos  y renunciar a no responder a mi familia y a los demás como mi humanidad desea hacerlo. A biblia Reina Valera le llama “Carne” más me gusta más la palabra de las nuevas traducciones: “Humanidad”.

¿Mejor no? Uno le habla a los no creyentes, y les habla de la “carne” y ellos piensan en un bistec…

Tú eres tu peor enemigo; lo sé, no suena así como “bonito” y amable pero es la verdad. Un amigo decía: “soy verdaderamente una bestia, sujeta por el Espíritu Santo”. Amigo y amiga lector, yo no soy nada sin el abrazo de Dios, no soy nada sin la gracia y el amor de mi Padre celestial. Cuando pienso en mi vida pasada, hundida en la pornografía y una falsa identidad y sobre todo con un orgullo que era realmente ridículo y pobre ante los demás. Estaba solo, nadie daba nada por mí, porque cuando es tu madre la única persona a quien le importas te tienen un mensaje: no tienes ni amigos. Hoy tengo amigos, no son perfectos y creo que les cuesta entrar en mí a veces y yo en ellos pero disfruto de un tiempo especial al lado de ellos. ¿Porque te escribo esto? porque hoy no quería traer un gran “post” sino tocar el corazón de aquellos que se sienten solos y sin amigos, aquellos que se culpan a sí mismo y por su mismo temperamento no logran generar esa química con alguna chica o con amigos que los amen.

Muchos han estado en iglesias donde solo hay personas mayores y ellos son jóvenes y se cansan de las mismas historias, quizás sonríen por respeto y por tratar una comunidad pero en realidad hay un grito dentro de ellos que dice: quiero algo realmente emocionante.

Quiero animarte a no desmayar y a no tenerle miedo al mundo sino a tener amigos y amigas que no son cristianos. Obviamente hay personas dañinas para tu vida y que no pueden entrar ni tú en el respectivo mundo o estilo de vida.

Pero hay muchos que sí, hay muchas amistades que no son cristianas pero de las cuales encontraras cosas importantes. Ahora el reto es que seas tú quien tenga que dar y aportar a otros. Dios te ha llamado como Abraham a ser padre (o madre, según el caso) de muchos.

Que los demás pueda encontrar alguien con quien recibir fuente de bendición, tu Dios es amor, tu Dios sí que es amor y ese amor está dentro de ti. ¿Porque reservarte ese amor y sencillamente respetar a otros respetándote a ti mismo? Muchos dijeron de mí: “Con Eduardo no podes contar con x porque él es cristiano” Y si, no podían contar para esas cosas que los dañarían a él, pero eso les dio un mensaje: si se puede. Independientemente si ellos pensaron o creyeron que unos pueden y otros no. Mi deber llegaba hasta ahí.

Sabes, llena tu vida del amor de Dios, ¿será que puedo sugerirte adorarle y abrir tu boca para bendecir su nombre este día? ¿Sera que me das el privilegio de animarte a besar sus pies?

Yo no me voy alejar de este camino, (no porque no lo haya hecho antes pues a veces lo he hecho por días, me he enfriado y me he sentido abandonado por Dios. He deseado mandar a todos a volar), sabes, tengo por certeza que no puedo rendirme, no puedo desanimarme y Dios es tu pastor y él te promete que siempre habrá palabra del eterno para ti.

Levántate del polvo dice el Señor, no es casualidad hijo que has leído estas palabras. Tú me pediste que te hablara y hoy quiero decirte que Yo soy, soy amor y nada podrá separarte de mi amor. Crece con la convicción y no te rindas porque sobre la cruz yo di por ti el precio que pago la cuenta. Eso debería hacerte danzar de gozo y ser  una persona maravillosa para otros delante de mí porque para mí siempre serás mi tesoro. Crece delante del trono y fluye con la fuerza del rio que fluye delante de él. Yo te quiero.

 Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa no existe nada bueno. Quiero hacer lo que es correcto, pero no puedo. Quiero hacer lo que es bueno, pero no lo hago. No quiero hacer lo que está mal, pero igual lo hago.  Ahora, si hago lo que no quiero hacer, realmente no soy yo el que hace lo que está mal, sino el pecado que vive en mí. Basado en el privilegio y la autoridad que Dios me ha dado, le advierto a cada uno de ustedes lo siguiente: ninguno se crea mejor de lo que realmente es. Sean realistas al evaluarse a ustedes mismos, háganlo según la medida de fe que Dios les haya dado.

Romanos 7: 18-20; 12: 3


One response to “Mi peor enemigo

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