Aborrecer…

Por cuanto Dios es santo, aborrece el pecado. La palabra aborrecer es tan fuerte que no nos gusta utlizarla..

Cuando se trata de la actitud de Dios hacia el pecado solo una palabra fuerte como esta trasmite adecuadamente el concepto correspondiente.

Refiriendose a los diferentes pecados de Israel, el Señor dice:

 Y ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo, ni améis el juramento falso; porque todas estas son cosas que aborrezco, dice Jehová.

Zacarias 8.17 RVR

El aborrecimiento es una manifiestacion o emocion legitima cuando al pecado se refiere. De hecho cuantos mas santos nos volvemos, tanto mas aborrecemos el pecado,

De tus mandamientos he adquirido inteligencia; Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira.

 Salmop 119.104 RVR

Por consiguiente cada vez que pecamos hacemos algo que Dios aborrece, aborrece nuestros pensamientos lujuriosos; nuestro orgullo, y nuestros celos, nuestros desplantes temperamentales, y el razonamiento falso de que “el fin justifica los medios…”

Tiene que hacerse carne en nosotros, el hecho de que Dios aborrece todas estas cosas porque nos acostumbramos tanto a nuestros pecados que aveces caemos en un estado de co-existencia pasifica con ellos, pero Dios no deja de aborrecerlos jamas.

 

Tomado de: “En pos de la santidad” -Jerry Bridges


2 responses to “Aborrecer…

  • Edgar Arturo

    El hecho de ser hijos, tambien nos hace aborrecedores del pecado. Sin embargo debemos tener presente la linea entre aborrecer el pecado y al pecador. Nosotros en algun tiempo tambien fuimos participes del pecado y debemos mostrar misericordia y exortar a los que aun se encuentran en tinieblas para que encuentren la luz que es Cristo.

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  • edwinbello2011

    ¡¡¡Tremendo!!! Me encantó el concepto de “co-existencia pacífica” con el pecado, ya que el mismo describe de manera inmejorable la actitud de la persona que no busca radicalmente la pureza… “Co-exitencia pacífica” es lo que hacen los “enemigos” que quieren vivir juntos. Saben que son “enemigos”, que no deberían estar compartiendo territorios, pero aun así lo hacen. En el caso de permitir que nuestra santidad sea mezclada con una vida de pecado –como lo es la lujuria sexual– lo que ocurre es que tal contaminación hará que nuestra pureza se dañe. Más tarde o más temprano, el pecado se regará como la hierva mala en nuestro terreno y todo se perderá… Tenemos que aborrecer, detestar, sentir náuseas por el pecado que vivimos en el pasado y aquel que se nos ofrecerá cada día de nuestra vida. No aborrecer el pecado, nos abre la puerta a considerarlo, a verlo como algo liviano, algo que le pasa a todo el mundo y que Dios en su Amor, no ve tan mal… ¡Falso! Dios sí nos perdona, pero el pecado nos saca de Su cobertura y rompe nuestra comunión con El. Dios es Santo y aunque ama al pecador, detesta el pecado… Esa es la verdad… ¡Gracias!

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