Adicción a la aprobación – I Parte

[Esta nota es un extracto del Libro de Joyce Meyer “Adicción a la aprobación” Aquellos que se identifiquen aprenderán algo nuevo y los que no les sera útil herramienta para comprender a otros y cuidarse]

Para libertad fue que Cristo nos hizo libres; por tanto, permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al yugo de esclavitud. —Gálatas 5:1 NBLH

Cualquiera de nosotros que tenga la intención de hacer mucho en la vida, tendrá que aceptar que habrá momentos en que no recibiremos aprobación por parte de todos.
La necesidad de ser popular robará nuestro destino. No muchas personas pensaban bien de Jesús, pero su Padre celestial le aprobaba a Él y lo que hacía, y eso era lo único que realmente le importaba. Mientras tú y yo tengamos la aprobación de Dios, tenemos lo que más necesitamos. El apóstol Pablo dijo que si hubiera intentado ser popular con la gente, no habría sido un siervo del Señor Jesucristo:

«Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios?, ¿o me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo»
(Gálatas 1:10).

Ora pidiendo el favor de Dios. Antes de embarcarte en cualquier aventura de negocios, pide Su favor. Cuando conozcas a personas nuevas, pide Su favor. Yo hasta pido Su favor antes de entrar a un restaurante. Él puede conseguirme el mejor lugar, el mejor mesero, el mejor servicio y la mejor comida. La Biblia dice en Santiago 4:2b  «No tenéis porque no pedís». Comienza a pedir el favor de Dios regularmente y te sorprenderás de la aceptación y la bendición que llegarán a tu camino. Tendrás tantos amigos que tendrás que orar acerca de qué invitaciones aceptar o declinar. Pide al Señor “conexiones divinas”, amistades que serán perfectas para ti.

Hay dos maneras de vivir: podemos vivir por gracia, que es mediante el favor y la ayuda de Dios; o podemos vivir por obras, que es mediante nuestros propios esfuerzos. intentando hacer el trabajo de Dios. El primer camino produce libertad; el segundo, atadura.

Quienes son adictos a la aprobación, frecuentemente acaban «quemados».

Para ellos siempre existe el peligro de intentar demasiado; quieren tan desesperadamente agradar que hacen todo lo que sienten que se espera de ellos y aún más. Puede que estén comprometidos a ser «agradables»; a veces dicen sí simplemente porque no pueden decir que no, y no porque creen que sus actos son la voluntad de Dios. Se agotan por falta de discernimiento o debido a una culpabilidad injustificada. El agotamiento nos hace enojarnos porque reconocemos en lo profundo de nuestro ser que no es normal. Para evitarlo debemos tomar el control de nuestras vidas bajo la dirección del Espíritu Santo.

En una ocasión, cuando me quejaba de tener un calendario
tan apretado, escuché al Espíritu Santo decir:
«Tú eres la única que acomoda tu calendario; si no te gusta, entonces
haz algo».

Frecuentemente nos quejamos y continuamos haciendo lo mismo. Es cierto
que la gente no debería presionarnos, pero es igualmente cierto que no deberíamos permitirnos a nosotros mismos estar bajo presión. No podemos culpar a otros por lo que es en último término nuestra propia responsabilidad.

La vida cristiana normal debería vivirse dentro de los límites de la vida equilibrada.Una vez que una persona tiene un caso grave de agotamiento, no es fácil solucionarlo. Nadie puede quebrantar las leyes naturales sin pagar el castigo. Aunque puede que trabajemos para el Señor, no podemos vivir sin límites.

Continua mañana…


2 responses to “Adicción a la aprobación – I Parte

  • Luis

    Que forma tan peligros de vivir: “POR OBRAS”, yo me niego a confiar en mi mismo o mucho peor en otros, a lo mucho escuchar consejos sabios pero jamàs dejaré que las palabras de otros dirijan mi vida, solamente las de Cristo… me encantò eso de pedir el favor de Dios, lo anhelo para mi vida y para la de mi generación

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  • Josh Sevilla

    Excelente, lo de vivir bajo el favor de Dios me gusto mucho, y tiene sentido estamos bajo promesas, y podemos conseguir lo mejor de las cosas por medio del favor de Dios. jeje nunca me habia puesto a pensar en pedir el favor aun para que un mesero agradable me atienda. muy bueno esto Edu. agradar a Dios y recibir su aprobacion.

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