Paternidad Espiritual: Elías y Eliseo I Parte

[Mi amigo Ernesto Mejía, durante su proceso de sanidad y restauración hacia el perdón, escribo las siguientes entradas y nos habla acerca de un tema importante y es: la Paternidad Espiritual. Dios usa hombres, Mentores, Pastores para agregar valor a nuestra vida y para que formen nuestro carácter. El que tanto necesitamos para cumplir nuestro propósito como hijos y siervos de Dios. El dia de mañana compartiré mas de esto y  la segunda parte]
El modelo que Elías fue de padre para Eliseo me conmueve y me revela mucho. Entre las lecciones aprendidas, encuentro que restauración también implica desandar el camino luego de haber adquirido la afirmación de paternidad que se necesitaba. (Posteriormente escribiré acerca de las enseñanzas acerca de la paternidad espiritual que sustituye a la paternidad consanguínea que no existió).
Esto implica, transitar por las circunstancias que ya sucedieron y encontrarse con la misma gente que pudo hacer daño a mi personalidad; y aunque resulte doloroso, veo que Dios mismo unge a su siervo Eliseo para caminar en estos pasos.
Siga esta historia conmigo. Elías ha prometido a Eliseo, su hijo espiritual, que recibirá una doble porción de su unción, si lo ve irse al cielo. Pero hay quienes parecieran alegrarse o mofarse en el hecho que Eliseo aún no ha sido ungido con esa bendición de paternidad:

Y saliendo a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Bet-el, le dijeron: ¿Sabes que Jehová te quitará hoy a tu señor de sobre tí? Y él dijo: Sí, yo lo sé; callad.

Y vinieron cincuenta varones de los hijos de los profetas, y se pararon delante a lo lejos; y ellos dos se pararon junto al Jordán.

Y viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio…

Es entonces cuando Eliseo hace su transición de hijo espiritual a adulto espiritual, y recibe la bendición completa de la paternidad de su mentor, Elías, quien había sustituido a su padre que había quedado atrás. Y Eliseo, lleno del poder del Señor, se voltea hacia quienes lo observaban con desdén, se dirige a ellos, y con una nueva fortaleza, hace grandes señales entre ellos.

Y tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo.

Viéndole los hijos de los profetas que estaban en Jericó al otro lado, dijeron: El Espíritu de Elías reposó sobre Eliseo. Y vinieron a recibirle, y se postraron delante de él.

2a Reyes 2

Los versículos siguientes describen otros milagros de Eliseo entre los profetas, quienes no dudan más de la investidura tan fuerte que Dios le ha dado como hombre.

De esta manera, gracias a la ayuda de uno de los pastores de mi iglesia, entiendo como ser restaurado y aprobado en Dios significa regresar a aquellos que dudaron de mí, a las circunstancias que me hicieron daño, y volver a vivirlas con la unción del Señor, no para mi gloria, sino para manifestar que el Espíritu de Dios aún desciende sobre aquel que está en el proceso de ser restaurado.

De la lectura de Paternidad Espiritual aprendo a seguir el camino de Eliseo para ser hijo espiritual cuando su padre terrenal ya no estaba presente. Sé que mis pastores tienen la capacidad de disciplinarme, y que muchas veces he actuado fuera de esa unción de hijo.
Primeramente, Eliseo acompañó a Elías a Gilgal, el lugar donde Josué quitó el oprobio de los israelitas que salían de Egipto, en la figura de la circuncisión. En los “Gilgal” de mi vida entiendo que debo detenerme y ser corregido. Salomón supo aferrarse a las palabras de su padre para hallar sabiduría. Y eso condujo a una vida de esplendor. Me engaño a mi mismo cuando creo tener capacidad de reprender a mis líderes espirituales, cuando los busco como padres.
Quiero buscar la bendición de un padre espiritual para tomar mis decisiones.
Deseo preguntar cuáles son las cosas en que necesito ser corregido.
Soy hijo espiritual por ahora, y quiero someterme al proceso doloroso de circuncidar mi corazón, eliminando las mentiras que se han alojado en mí acerca de lo que ser padre en verdad significa.

Las palabras de los sabios son como aguijones. Como clavos bien puestos son sus colecciones de dichos, dados por un solo pastor.

Eclesiastés 12:11

El hijo sabio atiende a la corrección de su padre, pero el insolente no hace caso de la reprensión.

Proverbios 13:1

Ernesto Mejía

Director Ejecutivo de Libres en Cristo

[Continuara el dia de mañana… ]


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